Lo que me pareció bien desde el primer uso

La silicona es blanda de verdad. No esa dureza incómoda que te deja el canal auditivo resentido después de una hora de brazadas. Estos tapones se adaptan sin forzar, y cuando los sacas no tienes esa sensación de presión que a veces da un poco de vértigo al salir del agua. Fíjate que vienen tres pares, lo cual tiene mucho sentido: uno para el bolso de la piscina, otro en casa y el tercero de reserva cuando inevitablemente pierdes uno en los vestuarios.

Lo que debes saber antes de comprarlos

No tienen cordón. Para algunas personas eso es un problema, para otras una ventaja. A mí me resultan más cómodos sin él, pero si nadas en mar abierto o haces surf, tener que bucear en el fondo del mar para recuperar un tapón suelto es un plan poco atractivo. Guárdalos bien.

Otra cosa: no están pensados para buzos ni para orejas con conductos muy estrechos o especialmente irregulares. La silicona moldeable funciona para la mayoría, pero no es universal.

¿A quién le merece la pena?

Para quien nada en piscina de forma habitual y quiere protegerse sin gastarse una fortuna, la respuesta es bastante clara. Tres pares por menos de once euros es un precio razonable para lo que ofrecen. Si eres nadador de competición con necesidades muy específicas, mira opciones moldeadas a medida. Pero para el resto, esto cubre perfectamente el trabajo.