Lo que me convenció al sacarlo de la caja

Era un domingo por la tarde y mi cuñado apareció en casa con la rueda trasera de la bici visiblemente blanda. El Hovvida llevaba dos semanas en el cajón sin estrenar. Lo conecté, elegí el modo bicicleta, y en cosa de un minuto y medio la rueda estaba en su presión. Sin cable, sin enchufe, sin llamar a nadie. Eso es lo que hace este cacharro: resuelve el momento incómodo sin dramas.

El tamaño sorprende. Cabe en la guantera, no en la de un monovolumen enorme, en la de un coche normal. Pesa poco y la pantalla LED es legible hasta con sol, que no es algo que pueda decirse de todo.

Para quién tiene sentido y para quién no

Si tienes coche, moto o bicicleta y no llevas nunca encima nada para emergencias, este compresor a 24,79 euros es una compra muy razonable. Perfectamente adecuado para mantener presiones de rueda, inflar pelotas o una colchoneta de playa. No es una herramienta de taller: para pinchazos serios o neumáticos de furgoneta cargada, su capacidad tiene límites.

Mi reserva honesta es la velocidad en ruedas de coche grandes. Funciona, pero pide paciencia. Y el cable USB para cargarlo es cortito, lo cual es un detalle menor pero que aparece justo cuando menos apetece buscarlo.

Para llevar siempre encima por si acaso, mira tú por dónde, cumple de sobra.