Lo que te encuentras cuando lo abres

Murdle no es un libro de sudokus ni un pasatiempos de aeropuerto. Cada acertijo es un mini caso criminal: tienes sospechosos, armas, lugares, y una rejilla de deducción para ir eliminando opciones hasta dar con el culpable. La mecánica es limpia. Te sientas, lees el caso, y durante un rato tu cabeza no piensa en nada más. Eso, para mí, ya vale bastante.

La primera vez que lo tuve en las manos pensé que sería de esos libros que se terminan en un fin de semana largo. Pero hay 100 acertijos con dificultad creciente, y los últimos te hacen sudar de verdad. No de manera injusta, sino de esa forma en que la respuesta, cuando llega, te parece obvia y brillante a la vez.

A quién le va a gustar y a quién no

Si te gustan los juegos como Cluedo o los escape rooms de papel, esto es para ti sin ninguna duda. También funciona muy bien para regalar a alguien que viaja mucho o que tiene ratos muertos que quiere llenar con algo más estimulante que el móvil.

Ahora bien, si buscas narrativa o profundidad de personajes, aquí no hay nada de eso. Son puzzles, no novela negra. La historia es el pretexto, no el plato fuerte.

Mi reserva honesta: el formato de rejilla se repite siempre igual. Algunos lo encontrarán reconfortante. Otros, repetitivo pasados los 60 acertijos. Yo caigo en el primer grupo, pero te lo digo para que sepas dónde te metes.

A 10 euros, el precio no da mucho margen para el arrepentimiento.